La semana pasada, Rosell Boher eligió Elena Restaurante para presentar el quinto integrante de su línea Gran: Casa Boher Gran Malbec 2018 que estuvo más de cinco años en bodega antes de llegar al mercado. Una decisión que dice bastante sobre la filosofía detrás del vino.

Sí, es cierto que mayormente la bodega está asociada a los espumosos pero desde hace unos años también afinaron el trabajo que hacen en vinos tranquilos.

Con la presencia de Pablo y Matías Torres García, propietario y CEO de la bodega respectivamente, junto a los enólogos Pepe Martínez y Nicolás Calderón, el encuentro fue también una buena excusa para hacer un repaso por la historia de esta línea, el viñedo del cual proviene la fruta y el por qué se dilató tanto la llegada de la etiqueta con la variedad emblema.

Pepe Martínez y Nicolás Calderón
Pepe Martínez y Nicolás Calderón

Un viñedo con historia

El Casa Boher Gran Malbec 2018 nace en la finca Los Árboles, ubicada en San Pablo, Tunuyán, que forma parte del proyecto de Casa Boher desde fines de los años 80.

Ahí la bodega trabaja con chardonnay, cabernet sauvignon y pinot noir, variedades que fueron definiendo el carácter del lugar antes de que llegara el malbec. Ese paso ocurrió en 2010, cuando plantaron 3,3 hectáreas de la variedad en dos cuarteles: uno orientado al norte y otro al sur.

Nicolás, el enólogo que se incorporó a la bodega en 2015, llegó en pleno proceso de desarrollo de ese viñedo. Según contó durante la presentación, al final de su primera vendimia llegó el malbec de Los Árboles y no se lo olvidó más.

Era una uva joven, en plena formación, pero ya mostraba cualidades claras: color profundo, aromas de frutilla y fruta fresca, una estructura que iba ganando consistencia con cada paso por la bodega. Desde entonces, la pregunta no fue si iba a haber un Gran Malbec, sino cuándo.

La selección dentro de la selección

Para este lanzamiento, la decisión fue ir todavía más adentro del viñedo. De los dos cuarteles disponibles, eligieron el sur. Y dentro del sur, apenas 30 hileras del sector oeste, a 1.280 metros sobre el nivel del mar.

¿Por qué ese sector? Según contaron las calicatas fueron determinantes. El perfil de suelo que mostraron es más restrictivo que el resto: piedras de mayor tamaño, menor presencia de suelo fino, una estructura más compacta. Esas condiciones se traducen en plantas con menor vigor, rendimientos bajos y una madurez más lenta y homogénea.

Características que, en términos enológicos, Nico explicó que “son exactamente lo que se busca cuando el objetivo es hacer un vino pensado para la guarda prolongada”. Justo lo que buscan con Casa Boher Gran Malbec 2018.

Sobre ese punto de partida se construyó un trabajo agronómico muy preciso: poda orientada al equilibrio, trabajos en verde para limitar los rendimientos, búsqueda de homogeneidad en la madurez y cosecha manual con selección de racimos. Nada librado al azar.

Casa Boher Gran Malbec 2018
Casa Boher Gran Malbec 2018

Vinificación y crianza

Respecto a los detalles de cómo elaboraron el vino, Nico y Pepe nos contaron que en bodega, la elaboración siguió la misma lógica de precisión. Maceraciones prolongadas, elaboración en pequeños recipientes y 24 meses en barricas de roble francés de primer uso.

Luego vino la parte que requiere más convicción: más de cinco años de estiba en botella antes de salir al mercado. En un sector donde los ciclos comerciales suelen imponer sus propios tiempos, esa decisión no es menor.

El resultado en copa es coherente con todo ese proceso. En nariz, se va abriendo en distintas capas, con algo de pimienta, fruta madura y un toque mentolado. En boca los taninos son firmes pero sin aspereza, con una frescura que equilibra la estructura y un final persistente. Es un vino que ya está en un buen momento pero que claramente tiene recorrido por delante.

Una línea que cierra

Con este lanzamiento, Casa Boher completa la línea Gran, que incluye un Corte, dos blancos —Chardonnay y Viognier— y ahora este Malbec. Durante la presentación quedó claro que el quinto integrante era un proyecto que venían sosteniendo desde que el viñedo empezó a mostrar su potencial.

No hubo apuro. La línea Gran no es una colección armada de una vez, sino algo que fue creciendo a medida que los vinos demostraban estar a la altura.

La producción es muy limitada: 3.150 botellas en formato estándar y 500 Magnum. El precio sugerido es de $88.000 la botella y $160.000 la Magnum.

Dado el tiempo de crianza y la cantidad disponible, no parece un vino para especular: o se consigue ahora, o probablemente no se consigue.

Rosell Boher Millesimee
Rosell Boher Millesimee

Casa Boher Gran Malbec 2018 es, en definitiva, un vino que responde a una pregunta concreta: ¿qué pasa cuando se elige esperar? La respuesta está en esas 30 hileras del sector oeste, en los 24 meses de barrica, en los más de cinco años de estiba. El tiempo, en este caso, no fue un recurso de marketing. Fue parte de la elaboración.

Gracias Mike y todo el equipo de la bodega por la invitación. Salú!

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