La semana pasada estuve cuatro días recorriendo bodegas y viñedos de la Patagonia de la mano de Fernando Musumeci, en el marco del #LaCuevaVisitaPatagonia. El itinerario cubrió dos provincias: Neuquén y Río Negro, con una agenda que combinó grandes bodegas de referencia, proyectos familiares y pequeños productores.
Día 1 — Neuquén

Arrancamos con la visita a Familia Schroeder, donde Mariano Diletti nos recibió y nos mostró una bodega que sigue siendo una referencia en pinot noir dentro de la región.
De ahí nos fuimos hasta Malma, donde nos esperaba Lucas Quiroga. Ahí, la diversidad de varietales fue el eje de la visita y el merlot se llevó buena parte de la atención.
Cerramos el día en Patritti junto a Nicolás Navío, en lo que fue un reencuentro con los vinos de la bodega que hacía rato no probaba.

Día 2 — Río Negro
La primera parada fue Bodega Chacra, donde recorrimos las instalaciones, conversamos sobre la filosofía de la bodega y probamos varios vinos. La filosofía biodinámica y el trabajo con viñas viejas siguen siendo el sello del proyecto.
Luego fuimos a Agrestis, una bodega enfocada en un 80% en espumosos elaborados con pinot noir y chardonnay mediante el método champenoise. Ahí, uno de los momentos más interesantes fue un ejercicio de cata: dos espumosos idénticos en su elaboración, con la diferencia de que uno había reposado seis meses bajo el mar y el otro en lías en bodega.
El resultado sugiere que el entorno marino frena de alguna manera la evolución del líquido.
La tarde siguió con una visita a Humberto Canale y cerró con una ronda de pequeños productores en el bar El Distinto.
Día 3 — Río Negro

Salimos temprano hacia Bodega Noemía, donde Hans Vinding Diers y Belén, su compañera, nos recibieron con la mañana aún con niebla.
Recorrimos los viñedos de J. Alberto y Noemía, donde Hans compartió su sistema y técnica de poda. Para despedirnos probamos los vinos de la cosecha 2025, todavía en proceso.
La siguiente parada fue en la finca de Marcelo Miras, quien nos esperaba con su hijo Pablo y el resto de la familia. Recorrimos el viñedo, conocimos la historia del proyecto en la zona y probamos algunos de sus vinos, entre ellos el siempre llamativo trousseau.
Cerramos el día en Ribera del Cuarzo, con algo de turismo aventura por el viñedo y el paisaje que lo rodea, y un cierre alrededor del fuego con comida y los vinos de la bodega.
Día 4 — Cierre en Neuquén

Para el último día, ya hacia Neuquén nuevamente para regresar, nos esperaban en Mabellini, donde además de los propietarios nos esperaba un grupo de pequeños productores.
A medida que íbamos probando cada uno de los proyectos escuchamos sus historias y claro, hubo lugar para algún que otro bonus track. Sin dudas un gran cierre para un viaje que dejó una imagen clara de lo que está pasando en la Patagonia vitivinícola.
Cómo siempre, toca darle las gracias a Fernando Musumeci por organizar el viaje. Y en este caso también a Nerina que se pasó como anfitriona.
En las próximas semanas iré subiendo más contenido de cada una de las visitas. Salú!



