Para empezar a contarles sobre las bodegas que visité en el último viaje por la Patagonia voy a arrancar por una que tenía pendiente hacía rato: Bodega Noemia.

Y fue un sábado a la mañana que me recibió (junto al grupo de Cueveros) Hans Vinding-Diers en la finca, una finca que encontró cuando llegó a la Patagonia en 1998 convocado por Bodega Canale para hacer una consultoría, y el lugar y el clima lo atraparon, y se quedó.

Así las cosas, hoy Bodega Noemia ubicada en Mainqué, es uno de los proyectos de referencia en la vitivinicultura patagónica.

Hans Vinding Diers
Hans Vinding Diers

Cómo llegó Hans a Mainqué

El punto de partida para ubicar el viñedo fue el INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura). Con la ayuda de Oscar Ferrari, inspector del INV, Hans conoció los viñedos en Mainqué y probó uva de malbec. Fue así como descubrió la parcela que hoy lleva el nombre de la bodega, recurriendo al registro de viñedos viejos para identificar plantaciones de antigüedad en la región.

Y es que lo que Hans encontró cuando llegó a la zona no fue exactamente un viñedo en condiciones: era una bodega que había quebrado en 1976 y pasado de mano en mano durante más de dos décadas sin ningún tipo de cuidado.

El trabajo que vino después fue de restauración completa, sin plantar nada nuevo, recuperando lo que había.

Parte de la vieja bodega, hoy restaurada
Parte de la vieja bodega, hoy restaurada

Los primeros tres años elaboró el vino en un galpón en General Roca, despalillando a mano, con tanques de plástico y algunas barricas, sin infraestructura de bodega. En 2001 fundó la bodega junto a la condesa italiana Noemí Marone Cinzano, quien era su socia y pareja en ese momento:

“2001 fue la primera vendimia, y el año en que también conocí a Noemí”, cuenta Hans.

El nombre de la bodega viene de ahí, y como me explicó él mismo con cierta ironía, la alternativa tampoco era viable: “Chateau Hans” no daba. Dicho sea de paso, J. Alberto, uno de los vinos que elaboran, lleva el nombre del padre de Noemí Cinzano.

En 2018 Hans compró la participación de Noemí Cinzano y se convirtió en el único dueño, manteniendo el nombre para no alterar la historia de la bodega. Hoy la conducen él, su compañera Belén y sus hijos.

Los viñedos: selección masal y trabajo parcelario

Durante la charla que tuvimos al pie de uno de los viñedos, Hans contó que todas las plantas de Bodega Noemia son de selección masal, no clonal. La diferencia, explicó, es funcional: la selección masal hace que las plantas interactúen entre sí y generen mayor diversidad genética, lo que se traduce en una expresión más compleja en el vino.

Viñedo de Bodega Noemia
Viñedo de Bodega Noemia

La bodega trabaja tres viñedos principales. El Viñedo Noemia es el más antiguo, con 1,5 hectáreas, plantación en sentido este-oeste, rodeado de alamedas y con mayor concentración de arcilla respecto al resto. Para la cosecha se divide en cuatro sectores que se trabajan por separado. Hans contó que el suelo en esa parcela es más pesado y produce vinos más amplios.

Por su lado, el viñedo J. Alberto tiene cinco cuadros o parcelas: cada uno se cosecha por separado, fermenta de forma independiente y luego se integra en el ensamblaje final. El viñedo Due, por su parte, es un parral de cabernet sauvignon.

Además, la bodega tiene 45 hectáreas en la ubicación de A Lisa —nombre que viene de la abuela danesa de Hans—, donde proyectan trasladar parte de los viñedos de pueblo. En ese predio también conservan un vivero con semillón de 1937 proveniente de Canale, con la idea de retomar su elaboración en el futuro.

Orgánicos desde el inicio, con la zona a favor

El clima patagónico de Mainqué es siempre seco y ventoso, lo que prácticamente elimina las enfermedades fúngicas y permite trabajar 100% de forma orgánica. Hans adoptó este modelo desde los comienzos, no como una decisión de marketing sino como una consecuencia directa de las condiciones del lugar. El riego es por manto y se aplica entre cinco y seis veces al año, con agua proveniente del río.

El principal riesgo en la zona son las heladas, que son el único problema real que pueden llegar a tener. Para mitigarlas, la bodega invirtió en un ventilador que se eleva cinco metros y gira 360 grados: aspira el aire caliente de las capas superiores y lo dirige hacia el nivel del suelo, cambiando la distribución térmica y cubriendo cuatro hectáreas de viñedo.

Viñedo Due en Bodega Noemia
Viñedo Due en Bodega Noemia

La poda y la cosecha como decisiones centrales

Uno de los comentarios que más me llamó la atención fue cuando Hans contó cómo considera la jerarquía de las decisiones en viña: la poda y el momento de cosecha son los dos momentos que definen el vino, y el resto es rutina.

Por este razón, la poda se planifica con dos años de anticipación, analizando el ciclo de cada planta y evaluando cómo fueron las añadas anteriores para determinar la intervención. No hay raleo ni desbrote: la poda es la única intervención que realizan sobre la canopia.

Para la cosecha, Hans prefiere hacerlo “al dente”, un concepto que tomó de un productor en Borgoña que le señaló que cuando uno cree que llegó a tiempo, en realidad ya llegó tarde.

La explicación está en que el tiempo que pasa entre la decisión y la ejecución logística consume la ventana óptima, por eso la idea es moverse en esa zona intermedia donde la fruta tiene estructura pero no perdió frescura.

La vendimia 2025 resultó ser la más temprana de la historia de la bodega y, según Hans, también de la región.

Los vinos de Bodega Noemia
Los vinos de Bodega Noemia

15.000 botellas y 30 mercados

En cuanto a la producción de Bodega Noemia Hans contó que es de 15.000 botellas anuales, distribuidas en 30 países. El 80% de la producción se exporta y el 20% restante se queda en Argentina.

Más arriba contaba que Bodega Noemia es una referencia en la Patagonia pero creo que, dicho todo lo anterior, es también un emblema para toda la Argentina.

Gracias Hans, Belén y familia por la recepción. Salú!

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