Los vinos de Gabriel Dvoskin

Gabriel Dvoskin arranca a pensar en su propio proyecto vinícola hace unos diez años, cuando vivía en Francia, donde trabajaba como periodista.

Allí, específicamente en Borgoña, realizó algunos trabajos en la viña como reportero y luego empezó a ir a cosechar, luego a podar y así se fue haciendo un poco del día a día en la viña.

Todo ello le dio forma a su idea de volver al país y arrancar un proyecto de vinos que tuviera que ver con la impronta del viñedo y que estuviera marcado por la paciencia.

Que la paciencia sea parte del proyecto implicó que la búsqueda del lugar donde comenzar estuviera definido por tres características.

En primer lugar encontrar un lugar frío, que para el momento, 10 años atrás, era raro ya que estaba el auge del malbec argentino que funcionaba muy bien si era de lugares calurosos y de sol.

La segunda cuestión era la vinculada a los suelos ya que si bien Gabriel no tiene formación en ellos su trabajo y experiencia en la Borgoña con suelos calcáreos y diversos simplemente lo conquistaron.

Por último, el tercer ítem, estaba ligado a lo que Gabriel define como “la parte más natural” ya que tenía bien claro que para lograr los vinos que él quería estos debían darse en un suelo vivo, un lugar agrícola en el que no utilizaron ni fertilizantes ni pesticidas.

Con un suelo muerto este proyecto, de esta escala, no tiene sentido de existir, no desde lo científico si no desde lo que a uno le gusta y la cantidad de cosas que uno fue entendiendo que le aporta al vino la microflora, el suelo vivo.Gabriel Dvoskin

Si bien costó encontrar el lugar que conjugara esos tres requisitos apareció dos años después en la zona de El Cepillo. Luego vino la segunda parte, el financiamiento y el know how para arrancar de cero.

Ya en el año 2009 arrancaron los estudios de suelos para definir cómo iban a plantar en la finca a partir de ellos. Así llegan al año 2010 y plantan.

En total son 10 hectáreas: 8 de malbec y 2 de pinot noir. Aun queda media hectárea  más para plantar.

Dentro de las dos de pinot noir tienen 1.2 en la parte norte y 0.8 en la parcela sur donde hay una capa de caliche.

Y si desde el comienzo la paciencia es un activo importante en este proyecto lo que le sucedió con las distintas añadas de pinot noir pueden dar fe de ello.

La primera añada de Pintom, que realiza junto a Brennan Fith fue la 2014 donde hicieron lo que pudieron debido al intenso clima y la juventud de las plantas que tenían. Para la añada 2015 les pegó una helada en diciembre y sólo pudieron elaborarlo con las plantas en segunda flor.

Recién en 2016 empezaron a tener cierta continuidad. Acá empezó la enología Giuseppe Franceschini, quien ya hacía la del malbec.

Fue al cuarto intento, con la añada 2017 flamante en la góndola, que lograron que aparezca lo que Gabriel busca de sus vinos y anticipó que la 2018 será la primera que venga con pinot plantado en la parte sur.

Y pasamos a los vinos que probamos que fueron el Pintom Subversivo 2017, el Pintom Pinot Noir 2017Y La Nave Va 2017.

Pintom Subversivo 2017
Pintom Subversivo 2017

El Pintom Subversivo 2017 es un rosado hecho con pinot noir que por cuestiones climáticas este año no pudieron hacer pero para 2019 esperan volver a hacerlo.

Es de nariz algo tímida. Algo de fruta roja tenue. Acidez marcada, con peso en boca, algo graso pero sin ser invasivo, de final medio.

Pintom Pinot Noir 2017
Pintom Pinot Noir 2017

De Pintom Pinot Noir 2017 hicieron 3 mil botellas.

Resultó de fruta roja bien presente. Acidez marcada, buen volumen, fruta roja, persistencia. Frescura, agarre e interesante peso en boca.

Y La Nave 2017
Y La Nave 2017

Por último el Y La Nave Va 2017 del que Gabriel contó que en la añada 2017 se da un quiebre porque “mantiene frescura con más texturas en boca”. Está saliendo ahora.

Me resultó de fruta roja, algo de herbal al fondo. Buena acidez, frescura, agarre y persistencia. Jugosidad y elegancia bien equilibrada.

Y por si no quedó del todo claro el tema de la paciencia…

No sé si en una generación llegaremos a lo que estamos buscando.Gabriel Dvoskin

En tiempos de o vinos gordos o vinos flacos hay un equilibrio entre ambos. Hay expresión, agarre y texturas pero sin perder fluidez y frescura.

Buena charla e interesantes conceptos. Gracias a Gabriel y su equipo por la invitación. Salú!

 

Bonus: con unos días de diferencia y en otro lugar el querido Ale Lahitte también probó los vinos y lo cuenta en su blog –> http://acercatealvino.com.ar/2018/09/21/gabriel-dvoskin-vinos-del-frio/

No me dejes hablando solo, comentá!