Siempre visto como uno de los proyectos vitivinícolas más comentados de la Argentina de la última década, hace poco finalmente pude visitar Bodega Chacra.

Ahí me recibió Diego Giovanniello, encargado de bodega, junto a un equipo de varios técnicos que se dividen tareas puntuales en cada etapa de la vendimia, desde el manejo del viñedo hasta la vinificación. Esa estructura de trabajo, más el enfoque orgánico y biodinámico que atraviesa todo el predio, es lo primero que distingue a Bodega Chacra de otras bodegas de la región.

Diego Giovanniello
Diego Giovanniello

De Sassicaia a la Patagonia: quién es Piero Incisa della Rocchetta

Pero antes de contarles sobre la visita a Bodega Chacra tengo que contarles sobre su creadro, ya que es el proyecto personal de Piero Incisa della Rocchetta, heredero de la familia detrás de Sassicaia, uno de los vinos italianos más reconocidos del mundo, elaborado por Tenuta San Guido en la Toscana.

Piero trabajó como comercial de Sassicaia durante años, pero quiso construir algo propio y salir del molde familiar.

En esa búsqueda probó un pinot noir de Humberto Canale, la histórica bodega de General Roca, en una degustación en Nueva York. Se lo hizo probar Hans Vinding-Diers, enólogo que por entonces estaba instalado en Río Negro y vinculado a la familia Cinzano.

Ese vino fue la señal que él de alguna manera estaba esperando para confirmar que la Patagonia podía dar pinot noir de nivel internacional, y de que ahí estaba el terreno para el proyecto que buscaba.

Viñedo en Bodega Chacra
Viñedo en Bodega Chacra

Cómo llegó Bodega Chacra a Río Negro

Piero viajó a la zona a hacer una pasantía y, en ese proceso, conoció a Ferrari, funcionario del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), quien resultó clave para que tanto Hans como Piero terminaran instalándose en Río Negro. El viñedo que hoy es el corazón de Bodega Chacra pertenecía antes a Bodega Pirri, la más grande de la zona en volumen en ese momento.

Piero alquiló ese predio en 2003, y en 2004 salió el primer pinot noir de Bodega Chacra: los vinos que hoy se conocen como 32 (Treinta y Dos, por el año de plantación original, 1932) y Barda.

Con el tiempo fue comprando fincas vecinas, y mantuvo los nombres de sus antiguos dueños: Consellón, Mendoza, Pirri y Lunita, esta última conocida antes como Universo Austral.

Los vinos de Bodega Chacra
Los vinos de Bodega Chacra

Los viñedos propios: plantas centenarias y nuevas plantaciones

Bodega Chacra trabaja hoy 43 hectáreas de viñedo propio, con una combinación de plantas antiguas —algunas de 1932 y 1955— y de material que se fue replantando con los años. Todo el manejo es orgánico y biodinámico, certificación que sostiene también en las fincas de terceros con las que trabajan.

Durante el recorrido, Diego nos contó que uno de los movimientos más particulares del predio ocurrió en 2017, cuando se dejó de producir Amor Seco Merlot y esa parcela se reinjertó con chardonnay. El proyecto también tiene 2 hectáreas de trousseau, varietal poco común en la Argentina, de las que sale una producción acotada de 600 botellas.

Piletas en Bodega Chacra
Piletas en Bodega Chacra

Filosofía más allá de sus viñedos propios

Además de sus viñedos propios, Bodega Chacra compra uva a 4 productores de la zona, a los que asesora y acompaña para que trabajen bajo manejo orgánico y biodinámico. De esas fincas, unas 5 hectáreas en total, sale syrah, pinot noir y un malbec de un viñedo plantado en 1905, una de las parcelas más viejas de malbec con las que trabaja la bodega.

Vale decir que la filosofía orgánica y biodinámica de Bodega Chacra no se limita a la viña. El predio tiene granja con animales y huerta propia, y están sumando cultivo de trigo. Es un esquema de policultivo pensado para sostener la biodiversidad del lugar y, de paso, abastecer buena parte del consumo interno de la bodega.

En cuanto al volumen, Diego nos contó que hoy Bodega Chacra produce entre 150.000 y 200.000 botellas por año, aunque en 2023 la cifra bajó a poco más de 100.000 por el impacto de las heladas tardías, un riesgo constante en el Alto Valle.

En bodega trabajan con cuatro tipos de ánfora, entre ellas las de terracota, además de cemento y roble usado, en una búsqueda de vinos que reflejen el terroir sin la impronta de la madera nueva.

Parte de la Bodega Chacra
Parte de la Bodega Chacra

Visitar Bodega Chacra es también entender un origen que no es el de sus viñedos —mucho más antiguos que el proyecto en sí— sino el de la decisión de un heredero de la aristocracia vitivinícola italiana de construir algo propio, lejos de Sassicaia y de la Toscana.

Veinte años después de aquel alquiler de 2003, Bodega Chacra es hoy una referencia obligada del pinot noir patagónico y una de las bodegas que mejor explica el potencial de Río Negro para la vitivinicultura de alta gama.

Gracias a Diego y equipo. Salú!

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