Ciclos de cata en Benegas Lynch

Bodega Benegas Lynch

Hace una semana atrás pude asistir a una de las degustaciones que forman parte de los ciclos de cata en Benegas Lynch.

Las degustaciones están dirigidas por Mónica Senra y son por invitación.

La bodega Benegas Lynch posee una casa en Buenos Aires, más precisamente en el Palacio Alcorta, con el objetivo de realizar este tipo de reuniones y además brindarle a los turistas que la visitan en Mendoza la posibilidad de comprar los vinos al regreso (para no cargar con las botellas durante la estadía).

El servicio de catering es brindado por “De Quién?” y la verdad que estaba muy bueno.

 

Casa Benegas

Vamos a los vinos en sí: La noche arrancó con un rosado de Cabernet Franc, el Carmela Benegas. Estaba muy bien, no es el típico rosado dulzón sino más bien un vino con carácter, que se la bancaría muy bien en una comida.

Vale destacar que Federico Benegas Lynch decidió nombrar a algunos de sus vinos con los nombres de sus hijos por eso mismo están el Carmela (rosado); Juan (malbec) y Luna (C. Sauvignon). Todos ellos conforman la línea premium que es donde arrancan las etiquetas de la bodega.

Bodega Benegas Lynch

Justamente el Luna y el Juan Benegas también formaron parte de la degustación, junto al Benegas Don Tiburcio y el Benegas Libertad Estate.

Respecto a estos últimos dos el Don Tiburcio es un Blend con 50 por ciento de Malbec; 20 por ciento de Cabernet Franc; 20 por ciento de Cabernet Sauvignon; 5 por ciento de Merlot y 5 por ciento de Petit Verdot.

En cuanto al Syrah es para destacar que siendo 2009 estaba en su punto justo aunque no tiene la tipicidad que por ahí uno espera.

Bodega Benegas Lynch

Haciendo un repaso por la historia de la Bodega tenemos que remontarnos al año 1883,  cuando el bisabuelo de Federico Benegas Lynch, Don Tiburcio Benegas fundó la bodega “El Trapiche”.

Frente a la crisis económica que atravesaba la provincia, que era productora de alfalfa y de trigo, Don Tiburcio tuvo la visión de que Mendoza debía ser un gran productor de vinos finos a nivel mundial (hasta ese momento durante el siglo XIX hubieron entre 500 y 2.000 has de viña plantadas) y no solo se enfoca en su proyecto, sino también alienta a que otros productores incorporen nuevas técnicas y planten variedades finas repartiendo las estacas que había traído de Francia a todo aquel que quisiera plantar vides.

A principios de la década del `70 al estar la industria vitivinícola argentina inmersa en una crisis los accionistas que controlaban la compañía familiar Benegas Hermanos decide la disolución de El Trapiche, y se venden todos los activos por separado: marcas, viñedos, se demuele la bodega y se vende loteada. (Pulenta compra las marcas de vino y Seagrams las de champagne)

Federico, tras la disolución de la empresa, se va a vivir a Buenos Aires. Pero su pasión por Mendoza y por el vino hizo que regresara en busca de recuperar el legado familiar.

En el año 1997 ingresa al Directorio de las bodegas Peñaflor y Trapiche, empresas que desde ese año, se encontraban bajo el control de Luis A. Pulenta y DLJ, funciones que cumplió hasta marzo de 2001.

Así es como en 1999 tiene la oportunidad de comprar Finca Libertad (40 hectáreas), un antiguo viñedo plantado por su bisabuelo Don Tiburcio, la que resulta la base del proyecto para volver a producir vinos, los vinos Benegas. Dos años más tarde compra una antigua bodega ubicada en Luján de Cuyo, la que restaura completamente siguiendo la arquitectura del siglo XIX e incorporando tecnología.

En el año 2000 se realiza la primera cosecha que se comercializa bajo el nombre de Bodega Benegas.

 

 

Bodega Benegas Lynch

Realmente una noche muy agradable en la que se pudo conocer de primera mano la historia de esta Bodega boutique que cuenta con una importante línea de vinos. Una vez más le agradezco a Mónica por tenerme en cuenta.

 

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