Pinoteando por Borgoña

Domaine Glantenay Borgoña

Si bien estuve de vacaciones aproveché la vuelta por el viejo continente para conocer una de las zonas más reconocidas del mundo, Borgoña.

Cuando hice los planes de las vacaciones vi que “sobraban” dos días antes de ir a París y empecé a ver qué zona vitivinícola me quedaba a mano para conocer y visitar.

La búsqueda no fue muy difícil y rápidamente Borgoña fue el lugar elegido. Y si hablamos de esa zona hablamos de Pinot Noir 😉 aunque de esa historia cuenta, y muy bien, Francisco en su nota de #QueSeCepa.

Así llegué a Lyon donde paré dos noches y ya en el día que tocaba ir hacia la Ciudad Luz (?) fui visitando y recorriendo distintos pueblos de la zona. Spoiler: habrá post.

Pero además de las distintas campiñas también había acordado, gracias a la magia del traductor y los mapas, bah, Google, visitar la bodega familiar Domaine Glantenay Pierre & Fils.

Y hacia allá fui.

Específicamente Domaine Glantenay Pierre & Fils queda en Volnay que queda en Cote-d´Or que queda en Cote de Beaune que queda en Borgoña.

En la Bodega me recibió Sarah, cuarta generación de la familia e hija de Pierre, quien junto a su hermano Guillaume están actualmente a cargo de la Bodega.

Domaine Glantenay

Allí Sarah me contó un poco de la historia de la familia, los viñedos que tienen tanto en Volnay como en Meursault, Pommard y Chambolle-Musigny, y de como éste año comenzaron a exportar sus vinos por primera vez.

Domaine Glantenay

También hizo hincapié en lo frío que fueron los dos últimos años en la zona lo cual complicó mucho no sólo el cuidado de las viñas sino también el volumen de producción.

Domaine Glantenay

En cuanto a los vinos pude probar siete etiquetas de Pinot Noir que son producidas con uvas de viñedos ubicados en distintos terrois.

Bourgogne Maison Dieu 2015

El primer vino que probé fue el Bourgogne Maison Dieu 2015 que vendría a ser el “entry level” que tienen en Domaine Glantenay.

Es un vino que no tienen paso por madera y resultó bien frutal, de acidez media y con cuerpo medio.

Chambolle Musigny 2015

En el caso del Chambolle-Musigny 2015 me encontré con un vino con más cuerpo que en aromas ya mostraba notas de furtas negras, más maduras. En boca tiene volumen y sobresale la fruta roja más fresca, equilibrado y elegante.

Volnay 1er Cru Les Santenots 2015

La tercera etiqueta que probé fue Volnay 1er Cru Les Santenots 2015 y acá empezó a cambiar la cosa ya que fue más marcada la diferencia de calidad respecto a los dos anteriores.

Resultó un vino con notas florales, tipo violetas, delicado y de acidez marcada. Algo de fruta roja y taninos más presentes.

Volnay 1er Cru Le Ronceret 2015

El segundo vino de la apelación Volnay fue el Volnay 1er Cru Le Ronceret 2015.

Un Pinot Noir bien expresivo en nariz, con fruta roja marcada. En boca algo más sobrio, con equilibrio de fruta, volumen medio y acidez media.

Volnay 1er Cru Les Brouillards 2015

Por último la serie de Volnay la completa el Volnay 1er Cru Les Brouillards 2015.

No recuerdo exactamente el tiempo que pasa por barricas pero se nota tanto en nariz como en boca. Más allá de eso está siempre presente la fruta roja, la cereza, algo de frutillas. De acidez baja y taninos bien marcados.

Monthelie 1er Cru Les Champs Fulliots 2015

Luego pasamos a la apelación Monthélie de donde vinifican el Monthélie 1er Cru Les Champs Fulliots 2015. Según me contó Sarah éste terroir es el menos conocido o reconocido de los que trabajan.

En nariz es expresivo, con un toque floral pero sobre todo la fruta roja bien al frente. En boca es de taninos bien marcados, de buena acidez. Sabroso y persistente.

Pommard 1er Cru Les Combes Dessus 2015

El último vino que probé viene de la apelación Pommard. Fue el Pommard 1er Cru Les Combes Dessus 2015.

El vino resultó algo austero en nariz, le costó abrirse. En boca tiene taninos bien marcados, con baja acidez y astringencia alta. Algo de fruta negra madura. De buen volumen y persistencia.

Domaine Glantenay

Realmente una gran experiencia que superó las expectativas que tenía cuando inicié las gestiones para visitar alguna bodega en esa zona.

Ver el trabajo que realizan y probar los vinos ahí donde salen, luego de escuchar y leer sobre ellos largamente, fue un privilegio. Gracias a la familia Glantenay y en especial a Sarah por la recepción y las explicaciones. Salú!



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