En alguna nota anterior les conté sobre la visita a Durigutti Family Winemakers y en esa misma visita fue que recorrí el corredor biológico que armaron.

Si bien Las Compuertas es tradicionalmente conocida por sus malbecs centenarios hoy en día la región encuentra en Finca Victoria —la propiedad de Durigutti Family Winemakers— un punto de inflexión que promete redefinir la identidad del lugar.

Y es que tanto para Héctor como para Pablo (y el resto del equipo) ya no se trata solo de cultivar uvas; el desafío ahora es integrar el viñedo a un ecosistema vivo. Bajo el concepto de Corredor Biológico, el proyecto une dos mundos que parecían distantes: el oasis vitivinícola tradicional de la llanura y el salvajismo del cerro nativo con sus pendientes y alturas.

El concepto central de no es la imposición del cultivo sobre el paisaje, sino la convivencia. El corredor biológico actúa como un puente natural que conecta estos escenarios, permitiendo el libre tránsito de flora y fauna.

Vista de Finca Victoria desde el cerro
Vista de Finca Victoria desde el cerro

Esta decisión agronómica transforma al viñedo en un refugio de biodiversidad. Al preservar la vegetación autóctona entre las hileras y en los alrededores, se genera un sistema inmunológico natural para las plantas, alejándose del monocultivo estéril y acercándose a una viticultura regenerativa.

Para orquestar esta compleja interacción entre la mano del hombre y la fuerza de la naturaleza, el equipo sumó hace un año y medio a Franco Chambard como encargado de viticultura.

Su llegada marca una declaración de principios. Franco trae consigo el know-how de la viticultura orgánica de altura, forjado en su paso por Domaine Bousquet en Gualtallary. Su enfoque no es el de “domar” el cerro, sino el de interpretar sus ciclos.

En Finca Victoria, su rol es garantizar que cada intervención respete el equilibrio del suelo vivo, buscando que la planta se exprese con autenticidad y sin maquillajes.

Viñedo en el corredor biológico
Viñedo en el corredor biológico

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es la planificación del viñedo en el cerro.

Lejos de plantar por inercia, se realizó un estudio minucioso de la insolación y la exposición de las laderas para decidir qué variedades habitarían cada rincón. Es una viticultura de precisión guiada por el sol, así las cosas entonces:

  • El refugio de la Sombra: En las laderas orientadas para recibir menos impacto solar directo, el objetivo es preservar la acidez natural y la frescura vibrante. Acá apuestan por la diversidad con variedades blancas y exóticas para la zona: verdicchio, marsanne y riesling.
  • La potencia del Sol: En las caras más expuestas, donde la insolación garantiza una madurez polifenólica plena, reinan los tintos de carácter. El malbec mantiene su trono, pero comparte cartel con la garnacha y el syrah, variedades que aman el calor. Además, se estudia el comportamiento del cabernet franc.
Corredor Biológico en Durigutti
Corredor Biológico en Durigutti

Durante la recorrrida Franco nos contó que la preservación de la flora nativa no es solo una cuestión estética o romántica; tiene funciones agronómicas vitales que impactan directamente en la calidad de la uva:

  1. Control Biológico Integrado: Al mantener plantas nativas, se atraen insectos benéficos y aves que actúan como controladores naturales de plagas, reduciendo drásticamente la necesidad de insumos químicos.
  2. Regulación del Suelo y Clima: La vegetación autóctona ayuda a retener la humedad en un clima desértico y, fundamentalmente, sus raíces evitan la erosión de los suelos en las pendientes del cerro.
  3. Identidad Aromática: El vino respira su entorno. Caminar por la finca es sentir el perfume de retamas, atamisques, coirones y cactus. El aire carga las notas de tomillo silvestre, burrito y jarilla, aromas que inevitablemente terminan formando parte del perfil sensorial de los vinos que allí nacen.
Viñedos de Finca Victoria
Viñedos de Finca Victoria

El corredor biológico de Finca Victoria se planta así como un laboratorio a cielo abierto, demostrando que el futuro de Las Compuertas no está en olvidar su pasado, sino en abrazar su naturaleza más primitiva para crear vinos con un ADN único y singular.

Gracias Héctor, Pablo y Franco por el tiempo y el recorrido. Salú!

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