Si andan con ganas de una experiencia de enoturismo sin subirse a un avión, Estancia Vigil es la opción más a mano. El proyecto de Alejandro Vigil abrió recientemente en Cardales, a 60 kilómetros de CABA, justo frente al Parque Nacional Ciervo de los Pantanos.
Claro que esta propuesta que se suma a otras de la zona, no es solo ser un restaurante; la idea es que uno se sienta en Mendoza apenas se baja del auto.
Para lograr ese clima, plantaron algunas viñas y recrearon una acequia y una bodega. Aunque el viñedo no está pensado para ser productivo, sirve para meterse en el ambiente mientras se recorre el lugar.

Si bien hay una entrada directa al restaurante en sí mismo, la visita la comenzamos por El Mercado, un espacio que ya cumplió su primer año de vida.
La premisa aquí es la curaduría: encontrar tanto los clásicos del portfolio de Vigil como etiquetas específicas y “perlas” que suelen ser difíciles de hallar en los canales tradicionales de CABA.

Además de funcionar como tienda, El Mercado ofrece opciones de tapeo diseñadas para disfrutar de una copa de forma relajada, funcionando como la antesala ideal antes de pasar al salón principal o como un programa en sí mismo.

Ya metiéndonos en Estancia Vigil en sí mismo, la cocina está a cargo del chef Diego Irato. Por ahora, el menú mantiene los platos clásicos de Casa Vigil de Mendoza, pensado para los que ya conocen la propuesta allá y quieren repetir la experiencia.
Sin embargo, avisaron que pronto van a cambiar la carta para sumarle una impronta más local de Buenos Aires.

Al momento de la visita, mediados de marzo, estaba disponible el menú de 3 pasos, 3 opciones de degustación para elegir o bien vino a a la carta ya sea por copa o por botella.
Un punto a favor es que mantienen la misma lógica que en Mendoza; si pedís una de las degustaciones, el refill está incluido.

El equipo nos contó que Estancia Vigil se mueve mucho con el público corporativo. De hecho, desde que abrieron la bodega y el mercado, muchas empresas lo eligen para armar propuestas de workshops y actividades de equipo.
Por otro lado, además del restaurante, tienen un bar con coctelería, lo que estira la propuesta más allá del almuerzo. Si bien el público es variado: hay mucho receptivo y corporativo, de jueves a domingo “explota de gente local y de ciudades cercanas”.
Está claro que el objetivo en Estancia Vigil es ser un espacio para desconectar un rato, probar vinos que no se encuentran en cualquier lado y vivir el ritual mendocino sin salir de la provincia. Salú!




